Tiempos modernos

1890 - 1960

La tradición familiar prosiguió cuando los hermanos Röhlig cedieron la dirección de la empresa a la siguiente generación. En 1913 Karl Herwig, yerno de Oscar Röhlig se convirtió en socio y condujo la empresa en épocas difíciles y por nuevos caminos. 

Mientras que la empresa continuaba creciendo bajo la nueva dirección, grandes cambios tenían lugar en el mundo del comercio y de los negocios. El negocio de los clientes crecía y el transporte de carga era cada vez más complejo. No obstante, Karl Herwig fue un visionario pionero y aplicó estrategias fundamentales.  Él transformó a Röhlig en un socio privilegiado de transportistas y fabricantes importantes en toda Alemania. El transporte marítimo entre Alemania, EUA y Gran Bretaña se transformó en el negocio principal de la empresa. Sin embargo, la primera guerra mundial lo cambió todo repentinamente y las actividades comerciales se paralizaron.

Posteriormente, Karl Herwig retomó las relaciones con las empresas industriales y los socios logísticos y logró que Röhlig recobrara paso a paso su antigua fuerza empresarial, hasta que finalmente el curso de la historia destruyó una vez más las perspectivas futuras de la empresa. Con la muerte de Oscar y Eduard Röhlig en el año 1929 y 1930 respectivamente finalizó una era de dirección familiar. Poco tiempo después, la segunda guerra mundial echó por tierra el trabajo de tres generaciones cuando nuevamente se paralizaron los negocios.

Röhlig pudo volver a transitar la senda del éxito no sin un arduo trabajo y esfuerzos conjuntos, así como con la ayuda de antiguos y nuevos contactos. Karl Herwig y su socio Alfred Backhus estuvieron a cargo de la dirección de la empresa, líder en el transporte internacional, durante los años 50 y 60,  antes de dejarla en manos de la cuarta generación.

Los hijos de Karl Herwig y de Alfred Backhus, Oscar Herwig y Walther Backhus, fueron nombrados socios en el año 1956, y junto con Hans Schackow, como socio gerente, estuvieron a cargo de la dirección de la empresa. Röhlig ya tenía en ese momento filiales, oficinas y agencias en todo el globo – desde Europa hasta América y desde África hasta el Medio Oriente.